Eduardo Favela tenía doce años cuando tomó su primera raqueta de madera en la Unidad Deportiva Hermosillo, acompañando a su hermano Oscar y a los amigos de este. Lo hacían cuando el complejo tenía sólo cuatro canchas, la mitad que hoy en día. A saber, dos de ellas eran de arcilla; hoy las ocho canchas son duras. Medio siglo después, Favela sigue en la cancha: hoy lidera el ranking de la categoría B 45 años o más, la de veteranos.
Nunca jugó en un equipo ni tomó clases formales. "Me venía con un amigo de mi hermano, y jugábamos, y a veces mi mamá me traía, me dejaba aquí, y ahí andaba con mi raquetita", recuerda.
El tenis es su deporte favorito. Todo lo que hace de ejercicio como caminar o bicicleta, dice, está pensado para jugar mejor en la cancha. Le gusta jugar dobles pero singles es lo suyo. Sobre su preferencia de juego, contesta que “mi tiro más seguro es la derecha. El revés es el golpe que más me gusta seguir aprendiendo y perfeccionando”. Ahí mezcla el slice, que domina con más consistencia, y el top spin, el golpe que considera más vistoso aunque también el más difícil. Sus oponentes lo ponen a prueba de la misma manera: "Mis rivales siempre me tiran bola alta a mi revés.”

Su seguridad en la derecha lo llevó a dominar la categoría de veteranos la temporada pasada en el circuito UDH. Y la de este año también. Ha ganado los tres primeros torneos de la temporada 2026. En el 4to Ranking (link a la cobertura especial de AQN aquí) se quedó cerca tras caer en semifinales. Es, sin duda, el rival a vencer en su categoría.
Favela ha visto crecer esa unidad deportiva de cerca durante cerca de cincuenta años: las canchas que se fueron agregando, el salto de las raquetas de madera a las de grafito, lo que dejó el boom de Raúl Ramírez. Es, en ese sentido, uno de los testigos de cómo se formó la cultura del tenis amateur en Hermosillo.
Sobre las raquetas, explica que “eran las raquetas de madera con las que jugaba Raúl Ramírez. Hubo un boom por ahí en los setenta cuando jugaba él, y los tenistas mexicanos se dieron a conocer. Cuando llegaban a pasar un partido en la tele, ya se conocía el tenis, y hubo un crecimiento de la afición aquí.”
Al final de la jornada, más allá de los marcadores o los viajes, Eduardo tiene clarísimo el propósito de seguir con la raqueta en mano: “El tenis ha sido fundamental para mantenerme activo, cuidar mi salud física, mi movilidad y bienestar mental a lo largo de los años”.