“La presión es un privilegio", dijo alguna vez Billie Jean King, una de las jugadoras que redefinió el tenis como deporte mental.
La frase se volvió tan famosa que hoy se lee en camisetas y carteles del US Open. En las canchas de la Unidad Deportiva Hermosillo no se lee la frase en carteles, pero los jugadores la viven cada torneo Ranking. La diferencia entre disfrutar la presión o que esta te paralice no está en tus brazos, dicen los entrenadores Guillermo Cholula y Sergio Díaz, está en la cabeza.
Ambos entrenadores hablaron con Antes Que Nadie para compartir consejos a los jugadores locales.
Antes del partido
La preparación de un torneo comienza semanas atrás. Guillermo Cholula, el “Memo”, entrena a jugadores y jugadoras de la Academia UDH, y explica que sus tenistas trabajan “ejercicios de control y de peloteo” en la etapa previa a competencia. Además, agregan partidos amistosos y tiebreaks para simular la presión de los torneos.
Guillermo Cholula (izquierda).
El día del primer partido, la instrucción de Memo es simple: calentar.
Sergio Díaz, coach de la Academia UDH desde 2019, coincide en la importancia del calentamiento. "Antes de entrar a cancha, deben calentar... hacer estiramiento, escuchar música para relajarse", dice. Muchos de sus alumnos también ven videos de partidos profesionales antes de competir: “[lo hacen] para ver jugadas que van a hacer en el partido... les ayuda mucho”. Lo que se busca es entrar a la cancha con ritmo, no en frío: "si no estiras o no calientas antes, te cuesta mucho entrar en la confianza del juego”.
La hidratación debe ser parte fija de la rutina. Cholula recomienda "Powerade o electrolitos, si tienen aminoácidos mucho mejor, porque eso se digiere más rápido", además de agua en abundancia antes y durante el partido.
También hay un factor que pocos consideran al organizar su plan de juego: la luz. "Hay chicos que a veces la luz no les acomoda, o no tienen buena vista... les cuesta mucho trabajo enfocar el punto de impacto", explica Cholula sobre los partidos nocturnos, razón por la que la mayoría de sus alumnos prefiere jugar de día.
El nivel cambia el consejo
Para un principiante, dice Sergio Díaz, "lo más difícil es enseñarle cómo agarrar la raqueta correctamente", porque un mal agarre desde el inicio deriva en lesiones más adelante. Díaz aconseja "que no se frustren... que intenten, que intenten y las cosas van a salir solitas”. Advierte que la frustración es la razón por la que muchos abandonan: "muchos no aguantan esa frustración de el fallar o el perder y se dan por vencidos."
Para un jugador de categorías avanzadas la exigencia sube de nivel. "Tienes que preparar más... ya le tienes que meter más cosas mentales", explica Díaz, porque a ese nivel el control emocional ya no es un extra, es una condición para competir: "si no la tienes, pierdes el control."
Durante el partido
El trabajo se vuelve mental. Memo Cholula lo resume así: mantener siempre "una mentalidad positiva", sin pensar en el ranking del rival ni en la posibilidad de perder. "Al final del día lo que queremos es que el chico o la chica disfrute el partido", dice. Cuando aparecen los nervios o la frustración, su instrucción es bajar el ritmo: "que haga ejercicios de respiración, que haga un poquito más de tiempo, como ir por una bola lejana, para que se vaya tranquilizando." El enojo, advierte Memo, es el enemigo silencioso del juego: "una mente enojada nunca te permite pensar bien lo que tienes que hacer durante el partido."