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A los 10 años, María Molina da el salto a la B Femenil con intensidad y una lista

El 4.º Ranking UDH marca su debut en la nueva categoría y un paso más hacia su sueño profesional.

A los 10 años, María Molina da el salto a la B Femenil con intensidad y una lista
Foto: Carolina Benavides
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Este artículo es parte de nuestra cobertura especial del torneo 4to Ranking UDH 2026. Consulta más historias y estadísticas aquí.

Antes de cada partido, María Molina saca una hoja y escribe una lista. En ella pone lo que quiere hacer en la cancha y lo que no quiere dejar de hacer. “Es como una lista que me ayuda a recordar en qué quiero concentrarme y a entrar a la cancha más preparada”, explica.

Esta semana, la jugadora de 10 años debuta en la categoría B Femenil. El 4.º Ranking UDH es su primer torneo desde que subió de categoría. Su objetivo es comprobar que su tenis ya pertenece a ese nivel.

[Actualización: Un día después de la publicación de este artículo, María ganó en su debut con remontada incluida 5-7, 7-5, 11-9]

A su temprana edad, y en pleno crecimiento, la diferencia de altura suele ser una desventaja competitiva. Pero María tiene un arma para contrarrestarla: la intensidad. Es la palabra que usa ella misma cuando le preguntan cómo se siente al jugar tenis. También la utiliza su entrenador para describir su juego: “intensa, guerrera y disciplinada”.

Su mamá, Carolina, coincide en que esa intensidad no se queda en la cancha, aunque ahí se vuelve más visible. “Fuera de la cancha es una niña más reservada y tranquila, pero cuando juega tenis veo una transparencia en sus emociones que me encanta. En la cancha no tiene miedo de mostrar lo que siente: celebra, se enoja, se emociona, lucha y vuelve a intentarlo”, dice.

Su golpe favorito es el revés, “porque siento que tengo más control y fuerza”. Sus referentes son Iga Swiatek, de quien copia “la intensidad de las piernas”, y Rafael Nadal, de quien admira cómo “se habla de manera positiva” en la cancha.

María empezó a practicar a los 6 años y ya conoce la experiencia de perder sin salir derrotada. En su primer torneo, un regional en Navojoa, llegó orgullosa, nerviosa y emocionada, pero se encontró con jugadoras “mucho más grandes y altas que yo, y eso me hacía sentir un poquito chiquita”.