La mala racha reciente de las prisiones de Hermosillo empezó con una fuga a principios de mayo.
“El Fantasma” —también conocido como Saúl Hernandez Tenorio o El Ponchis— escapó del CERESO 1 pocas semanas después de haber sido arrestado. El suyo fue un escape mediático, descrito como "líder de uno de los brazos armados más violentos del grupo criminal Los Salazar". El gobernador de Sonora lo presumió como un "golpe certero" al crimen organizado. El gobierno federal anunció que era “uno de los 10 principales objetivos de Estados Unidos”.
Más de medio año después, Saúl continúa prófugo. Cuatro custodios fueron detenidos.
La mala racha se acentuó este verano. En un lapso de dos semanas, un hombre fue asesinado minutos después de recuperar su libertad, un custodio del mismo penal fue perseguido y asesinado tras acabar su turno, tres internos escaparon de otra cárcel, resultando en el arresto de cuatro funcionarios por su presunta asistencia.
¿Qué ocurrió en cada caso y qué han revelado sobre la seguridad de las cárceles de Hermosillo?

Asesinado minutos después de salir de prisión
Tadeo acababa de recuperar su libertad la noche del 30 de junio. Abandonaba la cárcel CERESO 1 —al este de Hermosillo, frente a la ExpoGan— tras haber sido encerrado días atrás por, supuestamente, poseer metanfetamina.
A su salida portaba una camisa a cuadros y un pantalón de mezclilla. Probablemente desconocía que afuera de la cárcel le esperaban personas armadas que parecían conocer la hora precisa de su liberación.
La libertad de Tadeo fue breve, le duró escasos minutos. Fue asesinado a tiros no muy lejos de la puerta de la cárcel.
¿Cómo supieron sus atacantes dónde y cuándo estaría? La Fiscalía dijo estar investigando si hubo una filtración cometida por alguien relacionado al caso. Hasta el momento no ha respondido públicamente a la pregunta.
El comisario general de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), Carlos Alberto Flores, explicó que Tadeo estaba “vinculado a un grupo delictivo" con presencia en el sur del estado, “cuyo líder había sido asesinado un día antes en Tijuana”.
El arma que lo habría matado es una pistola de 9 milímetros de marca brasileña, según reportes de la investigación.
Preguntado por AQN, un vocero de la Fiscalía de Sonora dijo que oficialmente aún no hay detenidos por el asesinato de Tadeo.
Un guardia, cazado por las calles de Hermosillo
Dos días después sucedió lo mismo, pero al revés.
Joaquín —un guardia de la misma cárcel que Tadeo— terminó su turno sin saber que al menos tres personas lo esperaban en un Mazda 6 blanco. El custodio fue seguido por la ciudad hasta que se detuvo en un banco del centro —el Banorte del bulevar Luis Encinas y la calle Matamoros, según la Fiscalía.
Al igual que Tadeo, Joaquín fue asesinado por arma de fuego. Los responsables huyeron. Preguntada por AQN, la Fiscalía declinó valorar si el homicidio del custodio fue en venganza por el ataque contra Tadeo un par de días atrás.
En este caso la justicia no tardó demasiado; dos de los tres presuntos culpables —identificados como Eduardo y Gladys Verónica— fueron arrestados a los pocos días. La tercera persona, quien supuestamente jaló el gatillo contra el custodio Joaquín, permanece libre.
Como práctica general, la Fiscalía en Sonora se rehusa a publicar información elemental como los apellidos de personas acusadas —incluso arrestadas— y, en ocasiones, víctimas.
El fiscal de Sonora, Gustavo Rómulo Salas, explicó su teoría durante una conferencia de prensa: la violencia contra trabajadores de la cárcel es una lucha de poder entre criminales y el gobierno por el control de las cárceles.
“Nunca antes en la historia de Sonora se habían realizado tantas revisiones, traslados, ampliaciones de ejercicio de la acción penal de sujetos que ya se encuentran detenidos… Esto ha sido una reacción de grupos criminales afectados que pretenden tener el control de los penales”, dijo.
A los nueve días, una gran fuga
Una semana después, el caos llegó a otra de las cárceles de Hermosillo, el CERESO 2 —a 13 kilómetros del aeropuerto por la carretera a Kino— en la forma de un escape histórico.
Tres reos aprovecharon la oscuridad y lograron fugarse la noche del 11 de julio. Todos son buscados por delitos graves, incluyendo homicidio o intento de homicidio, según la Fiscalía.
Ellos sí fueron identificados con apellidos y alias: Francisco Manuel Romero Carranza, alias El Meny; Omar Milán Tena, El Mike; y Paúl Alexis Téllez Olguín, El Güero.
¿Cómo escaparon? La Fiscalía no ha explicado públicamente cómo ocurrió la evasión, pero existe la hipótesis de una escalera, según el secretario de Seguridad de Sonora, Braulio Martínez Navarrete.
El “Código Rojo” —y la posterior participación del centro de inteligencia C5i y autoridades de los tres niveles de gobierno— se activó después de las 3:00 de la madrugada, comenzando una operación de búsqueda y captura por tierra y aire que continúa inconclusa 32 días después.
Es, según las autoridades, la primera fuga en la historia del CERESO 2.
Meny, Mike y Güero continúan prófugos hasta la publicación de este reporte. Las autoridades ofrecen $1 millón de pesos por información que ayude a su captura.

Cuatro trabajadores detenidos
Los fugados no han sido atrapados aún, pero sí quienes supuestamente facilitaron su triple escape. A los dos días, cuatro personas fueron arrestadas, entre ellas, mandos del sistema penitenciario y un integrante del personal operativo de la cárcel.
“Ya tenemos cuatro personas detenidas que, lamentablemente, incurrieron en responsabilidad por las omisiones que realizaron al no impedir la evasión de estos sujetos. Ya se obtuvieron las correspondientes órdenes de aprehensión y están siendo puestas a disposición de un juez para que resuelva su situación jurídica”, declaró el fiscal Gustavo Salas.
Se desconoce la situación jurídica actual de los trabajadores. Un vocero de la Fiscalía declinó dar detalles a AQN.